Changchun, 1956
El 13 de julio de 1956 salió terminado de la planta de First Automotive Works, en Changchun, el Jiefang CA10. Fue el primer vehículo fabricado en la República Popular China. Estaba basado en el ZIS-150 soviético, tenía un motor de gasolina de seis cilindros y 90 caballos, cargaba hasta cuatro toneladas y llegaba a 65 km/h.
Setenta años después, la marca heredera de aquel camión llegó a Hannover con cinco vehículos completos, nueve sistemas de tren motriz y una idea clara: entrar a Europa.
Hannover, 14 de septiembre, por la mañana
La edición 72 de IAA Transportation abrió sus puertas y FAW Trucks montó un stand dividido en cuatro áreas: bajo carbono, cero carbono, ecosistema y futuro. Esa misma mañana, ante más de 200 distribuidores, proveedores, clientes y periodistas de distintos países, la marca hizo el estreno mundial del TL.X Visionary Concept Truck.

El TL.X fue desarrollado con el año 2036 como horizonte. FAW lo construyó sobre tres ideas: renovar la herencia de la marca, abrir la puerta a la personalización y llevar la inteligencia a todo el vehículo. Eso se traduce en un espacio interior modular, compatibilidad con distintos trenes motrices y sistemas inteligentes integrados en todos los niveles. La marca lo presentó como una plataforma abierta, pensada para desarrollar junto con socios de la industria la próxima generación de vehículos comerciales.
Por ahora el TL.X es un concepto, sin fecha ni mercado anunciados para una versión de producción. Hay un detalle que me parece interesante: la «renovación de la herencia» aparece como uno de sus ejes justo en el año en que se cumplen siete décadas del CA10. FAW no hizo esa conexión en su comunicado, así que la dejo como observación personal.
Por la tarde, en el stand
Tras el concepto llegó el producto. FAW presentó la gama CORTRON CS, desarrollada sobre la séptima generación de su plataforma de camiones pesados y confirmada para el mercado europeo. En exhibición había tres tractocamiones: los diésel CS600 y CS600 XXL, y el eléctrico de batería CS925. Según la marca, organismos de pruebas europeos independientes y socios de la industria participaron en la evaluación de estos modelos, aunque el comunicado no menciona cuáles fueron ni qué resultados obtuvieron.
Los datos técnicos más concretos llegaron en la información previa a la feria. En las versiones diésel, FAW asegura que sus componentes principales, desarrollados en casa, reducen el consumo de combustible en 15%, sin precisar contra qué unidad se hace la comparación.
El CS925 trae los números más llamativos. Está montado sobre una plataforma de 800 V, acepta carga CCS2 con doble conector de hasta 1,000 A y ofrece carga MCS (megawatt) como opción. La tracción la resuelve un eje eléctrico con doble motor que, según la marca, alcanza una eficiencia máxima de transmisión de 94.5%.
Alrededor del stand
El resto de la exhibición reforzaba el mensaje. FAW llevó unidades de producción en serie con cinco tecnologías: diésel, gas natural, híbrido, eléctrico de batería e hidrógeno. Había tractocamiones, camiones rígidos, volteos y vehículos de propósito especial. Entre los nueve sistemas de tren motriz desarrollados por la propia marca estaban unidades como el GD300 y el ER540, que cubren aplicaciones convencionales, eléctricas y de hidrógeno.

Ofrecer cinco tipos de energía tiene una lógica clara para una marca que llega a un mercado nuevo: puede responder a clientes con operaciones muy distintas desde el primer día. El reto, desde mi punto de vista, está en el respaldo. Dar servicio y refacciones para cinco tecnologías exige una red muy sólida, y el transportista europeo seguramente la va a revisar con lupa antes de firmar.
FAW tampoco estuvo sola. En la misma feria, BYD presentó oficialmente para Europa su tractocamión eléctrico ETT 44, con batería de 651 kWh, 750 kW de potencia, 600 km de autonomía anunciada y carga de hasta 1.5 MW. Varias marcas chinas con producto listo para el mercado europeo en el mismo pabellón es, probablemente, una de las imágenes que deja esta edición.
Lo que todavía no sabemos
En México la marca no es desconocida. ELAM FAW tiene una planta de producción en Hidalgo que abastece a su red de concesionarias en el país, y hay otros distribuidores de FAW en distintas regiones. Lo que no he encontrado es información oficial sobre si la CORTRON CS cruzará el Atlántico, ni con qué especificaciones lo haría en un mercado con sus propias normas de dimensiones y emisiones.
Del CA10 de 90 caballos al CS925 de 800 V hay setenta años de distancia. Queda por ver si esa evolución llegará a nuestras carreteras. Si ya operan unidades FAW, cuéntenme cómo les ha ido. Esa experiencia vale más que cualquier ficha técnica.
