Hay noticias que detienen el tráfico, y esta es una de ellas. Tuvieron que pasar tres décadas —tres largos capítulos en la historia del transporte— para que el óvalo azul decidiera reclamar el terreno que por derecho de historia le pertenece. Aunque para muchos parecía imposible, Ford está de regreso en el asfalto mexicano, y no lo hace para jugar a la segura. Vuelve al terreno de los pesos pesados con el relanzamiento de dos verdaderos titanes vocacionales y municipales: los completamente nuevos Ford F-650 y F-750. Estas moles de trabajo no vienen de cualquier lado, ya que llegan firmadas desde la histórica planta de Avon Lake, en Ohio, Estados Unidos, un templo de la manufactura donde la rudeza y el metal se funden con un solo propósito: aguantar el castigo diario.
El corazón de la bestia: El retorno de la «Vieja Escuela» con el motor Godzilla
Olvídate de las complejidades excesivas y los componentes delicados que abundan en la era moderna. Lo verdaderamente fascinante de este regreso está debajo del cofre. Ford ha decidido escuchar a los que realmente saben lo que cuesta mantener un camión en ruta y apuesta por una fórmula que los mecánicos de corazón respetan, basada en la simplicidad, el acero y la durabilidad absoluta. Los nuevos F-650 y F-750 rompen el molde al equipar un soberbio motor V8 a gasolina de 7.3 litros, bautizado con un nombre que le queda a la perfección: Godzilla.
Este bloque está diseñado bajo las sabias reglas de la vieja escuela. Cuenta con una arquitectura pura de dos válvulas por cilindro, es de aspiración natural sin turbos que compliquen el mantenimiento, tiene bloque de fundición de hierro superresistente, árbol de levas lateral y varillas de empuje. Para garantizar la batalla pesada, los ingenieros incluyeron cojinetes principales extragrandes, un cigüeñal de acero forjado que soporta la torsión más brutal y chorros de refrigeración dirigidos directamente a los pistones para mantener la temperatura bajo control cuando se trabaja a plena carga. Esta fuerza desde abajo entrega 335 caballos de fuerza y un par motor de 468 libras-pie a tan solo 3,750 revoluciones por minuto. Al generar el torque a bajas revoluciones, le permite al operador arrancar y mover cargas pesadas con una confianza total, sin exprimir de más la máquina.
Para los talleres y flotas que buscan eficiencia inteligente, este motor no se queda solo en la gasolina, ya que de fábrica incluye un paquete de preparación que permite su conversión a Gas Licuado de Petróleo o Gas Natural Comprimido, manteniendo la misma fuerza pero reduciendo costos de operación. Todo este poder es administrado por la ya probada transmisión automática TorqShift de 6 velocidades, una caja robusta y calibrada específicamente para el trabajo pesado extremo en las exigentes condiciones topográficas de las carreteras mexicanas.
Ingeniería robusta para el taller y la carretera
Un camión vocacional vale tanto como lo que puede cargar y la facilidad con la que se puede adaptar al trabajo diario. En este sentido, Ford no escatimó en el chasis ni en los componentes de uso rudo. El Ford F-650 ofrece una capacidad de hasta 8,800 kilogramos, mientras que el hermano mayor, el Ford F-750, eleva la apuesta hasta los 10,100 kilogramos, ambos soportados por sistemas de ejes y suspensiones diseñadas para el maltrato de los caminos más difíciles.
Para que el carrocero no tenga que hacer milagros ni adaptaciones peligrosas que comprometan la seguridad, estas unidades vienen listas de fábrica con distancias entre ejes específicas de 242 pulgadas para el F-650 y 281 pulgadas para el F-750. Además, integran de origen un adaptador para Toma de Fuerza y un monstruoso alternador de 397 amperios para alimentar cualquier equipo aliado, ya sea una plataforma, una caja compactadora de basura o una grúa.
El regreso estratégico: Más que un fierro, un ecosistema de negocio
El escenario elegido para este hito histórico fue la Expo Proveedores del Transporte y Logística en Monterrey. Ahí, Ford de México demostró que este regreso no se trata solo de vender fierros robustos, sino de respaldar al transportista en cada kilómetro del camino. La marca aprovechó para desplegar Ford Pro, su plataforma integral que unifica vehículos, financiamiento a la medida, conectividad y un servicio especializado enfocado en el dolor más grande del sector, que es eliminar los tiempos muertos en el taller y recortar los costos operativos de la flota.
Este movimiento coincide con una reestructura de gran envergadura para la firma, como lo es la unificación de las operaciones de México y Sudamérica en una sola División de Vehículos Comerciales para América Latina, comandada por Guillermo Lastra, un veterano con 23 años de colmillo en la compañía. El respaldo de la marca es total en el país, pues tan solo en el último año la división comercial de Ford acomodó cerca de 29,000 unidades en México, alcanzando un ocho por ciento de participación en la industria e impulsada por el éxito de las pickups de la Serie F. Ahora, con la llegada de los F-650 y F-750, el portafolio comercial se completa para ofrecer soluciones de punta a punta. Como bien lo señaló Laura Valdés, Directora de Mercadotecnia y Ventas de la marca, el mercado mexicano extrañaba la resistencia de estos camiones de trabajo pesado, y hoy esas leyendas regresan completamente evolucionadas.
